La medición del perfil de chorreado y el empleo del replica tape son actividades de control de calidad esenciales en la preparación superficial de aceros y aleaciones metálicas antes de aplicar recubrimientos anticorrosivos. La rugosidad del sustrato tras el chorreado, definida como perfil peak-to-valley (Ry, Rmax, Rt), incide directamente en la adherencia mecánica del recubrimiento: los perfiles demasiado bajos no garantizan un anclaje suficiente, mientras que los perfiles excesivos exigen mayores espesores de recubrimiento para cubrir los picos y aumentan el consumo de material. El control del perfil es un parámetro clave en los pliegos anticorrosivos de estructuras metálicas.

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El método replica tape
El método replica tape (ISO 8503-5, NACE RP0287, ASTM D4417 método C) emplea una cinta especial formada por una película de poliéster cubierta por una capa de espuma microcelular compresible. La cinta se coloca sobre la superficie chorreada y se presiona y frota con una herramienta específica (burnishing tool): la espuma se comprime sobre los picos mientras se adapta a los valles, registrando una impronta tridimensional del perfil. El espesor de la espuma comprimida, sumado al de la película portante (50 μm fijos), se mide con un micrómetro digital específico; restando los 50 μm de película se obtiene directamente el valor de perfil (peak-to-valley) en micrómetros.
Comparadores visuales-táctiles
Una metodología complementaria es el uso de comparadores visuales-táctiles ISO 8503-1: placas metálicas de referencia con perfiles calibrados en las clases «fine», «medium» y «coarse», para chorreado con granalla angular G (acero angular) y con granalla esférica S (acero esférico). El operador compara la superficie chorreada visualmente y al tacto con las muestras de referencia y la clasifica según las categorías normalizadas. Es un método rápido para controles de recepción en obra, complementario de la medición cuantitativa con replica tape o con rugosímetros portátiles específicos.
Rugosímetros portátiles específicos
Existen además rugosímetros portátiles específicos para la medición del perfil de chorreado, con palpador de contacto que recorre un tramo corto de superficie y calcula el parámetro Ry o Rt según la ISO 8503-4. Son más rápidos que el replica tape y proporcionan datos digitales registrables, pero exigen una manipulación correcta y calibración periódica. La normativa los acepta como métodos alternativos al replica tape en muchos pliegos anticorrosivos.
Aplicaciones
El control del perfil de chorreado se exige en todos los proyectos anticorrosivos de estructuras metálicas: puentes, gasoductos, buques, plataformas offshore, intercambiadores, depósitos, grúas e infraestructuras ferroviarias. La verificación se efectúa tras el chorreado y antes de aplicar la imprimación, según los criterios de aceptación del pliego. La documentación de la medición (fotos de los replica tapes, micrómetro con los valores, ficha de campaña de inspección) constituye la prueba objetiva del cumplimiento de las especificaciones.
Normas y calibración
Las normas de referencia son la ISO 8503 (partes 1 a 5: tipos de métodos y procedimientos correspondientes), la NACE RP0287 (replica tape) y la ASTM D4417 (métodos A visual-táctil, B con depth gauge, C replica tape). Los criterios de elección del grado de rugosidad los fijan la ficha técnica de la imprimación y el pliego (por ejemplo un perfil medio-grueso de 50-100 μm para los sistemas epoxídicos estándar, 75-125 μm para ciclos marinos más severos). Los micrómetros para replica tape deben estar calibrados según ISO 17025 y verificados con shims certificados.
La integración de sensores digitales de perfil de chorreado con software de gestión de campaña permite crear mapas digitales del perfil registrados sobre grandes superficies, aportando la prueba estadística de la conformidad del tratamiento de preparación con el pliego de aceptación.
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